No hay palabras para describir esa sensación. Miedo, dudas. Normalmente la gente no quiere estar sola. La gente teme la soledad. Sin embargo es necesaria. La necesitamos. Nos necesitamos a nosotros mismos. Nos guiamos por lo que dicen y opinan los demás, pero no nos damos cuenta de que lo realmente importante somos nosotros. Nuestros pensamientos. Nuestras decisiones. Porque son, al fin y al cabo, éstas, las que cambiarán nuestro destino. Las que ocasionarán o no nuestra felicidad..
Imposibles
Date vuelta y cierra la puerta. No va a volver, y estamos a principios de febrero, el frío se apodera de cualquier lugar, y tu
corazón ya está invadido, está frío. Es imposible que digas que le amas,
porque esto ya no es amor ni mierdas. Es pura costumbre. La costumbre
de recordar su nombre cuando necesitas un abrazo, la costumbre de
dibujar corazones rellenos de su nombre, la costumbre de escuchar
canciones que te hagan recordarle de cualquier forma. Esto ya no es
vida, y admítelo, no le necesitas tanto como te repetías cada noche. No
necesitas a él ni a nadie para seguir viviendo. ¿Por qué de eso se
trata, no? De seguir a delante como sea, superar cada caída levantándote
con un “Que patosa soy”. Se trata de sonreír tanto hasta que los ojos
los lleves hinchados. Porque seamos realistas, nada acaba si ni siquiera se empieza.
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